Dia 3: TRANSFORMACIÓN, La semana que lo cambió todo
- Mar 31
- 5 min read
Dia 3: Debemos ser Transformados y recordar el propósito
Hoy es Martes Santo. El Martes Santo recuerda el día en que Jesús maldice una higuera y se seca hasta la raíz.
Israel, y en particular sus sacerdotes y su templo, eran el plan previsto de Dios para extender Su amor y bendición a todas las naciones. Pero los sacerdotes de la época de Jesús hicieron imposible que los extranjeros adoraran a Dios (Mateo 21:13). La fe de la élite religiosa se había alejado de su propósito original y ahora era una religión muerta. Ayer recordamos cómo Jesús, con un látigo en la mano, desafió el estamento religioso de Israel.
Al igual que Jesús, los profetas de la Biblia hebrea a menudo hablaron en contra de los sacerdotes de Israel y su liderazgo en el templo. Muchos, como el profeta Miqueas, los describió como árboles enfermos que de lejos parecían sanos, pero de cerca estaban podridos e infértiles (Miqueas 7:1-7). Así que a la mañana siguiente, cuando Jesús ve una higuera sin fruto, la maldice y se seca (Mateo 21:19). Es un símbolo profético para Sus discípulos que el liderazgo actual del templo de Israel ha olvidado su propósito. Está corrupto, muerto y debe ser destruido.
Los discípulos no entienden el simbolismo y solo preguntan cómo la higuera se secó tan rápido. Jesús les responde: “Les aseguro que, si tienen fe y no dudan, no solo harán lo que he hecho con la higuera, sino que podrán decirle a este monte: “¡Quítate de ahí y tírate al mar!”, y así se hará” (Mateo 21:21).
Pero Jesús no está explicando cómo los discípulos pueden ir y maldecir su propia higuera o arrojar sus problemas al océano. Les está diciendo cómo caerá el estamento religioso de Israel. Cuando los discípulos oren con fe, la montaña sobre la que está edificado el templo se derrumbará. A través de la fe de los discípulos, el liderazgo corrupto de Israel caerá. Jesús ha venido a limpiar el templo de su religión muerta, y Él espera que Sus discípulos compartan esa responsabilidad. Son parte de Su rebelión contra el statu quo religioso corrupto.
En los versículos que siguen al pasaje de hoy, los líderes religiosos cuestionan qué derecho tiene Jesús para reclamar el fin de su sistema de templos (Mateo 21:23). Jesús responde una y otra vez con historias y parábolas que revelan su corrupción (Mateo 21:33-46). Y luego, como los profetas antes que Él, Jesús predice la destrucción del templo de Israel por un ejército invasor (Mateo 24:1-2). Los líderes religiosos de Israel no pueden más y continúan con sus planes para matar a Jesús (Mateo 26:3-4).
El Martes Santo es una buena noticia porque Jesús anuncia el fin de un orden religioso corrupto y el amanecer de un nuevo pueblo global de Dios. Y más que eso, nos invita a unirnos a Él tanto para rechazar la religión muerta como para crear una Iglesia nueva e indestructible. Y Jesús dice que la forma en que luchamos y construimos es a través de la oración.
Cuando le pedimos a Dios, con fe, que derribe la religión muerta, lo hará. Y cuando le pedimos a Dios que construya en su lugar una Iglesia global que no pueda ser destruida, Él también lo hará. Y Dios garantiza que estas oraciones serán contestadas en la muerte y resurrección de Jesús. Debido a que Jesús muere, sabemos que toda religión muerta será juzgada algún día por sus fallas. Pero gracias a que Jesús resucitó de entre los muertos, sabemos que en su lugar Jesús está haciendo un nuevo templo, llamado Iglesia, que nunca podrá ser destruido, ni siquiera por la muerte.
Por eso, oro para que en este Martes Santo acepten que Jesús está creando un nuevo orden religioso en nosotros. Y que por fe podemos unirnos a Jesús en la edificación de una Iglesia que la muerte, la corrupción o las maquinaciones de los hombres nunca destruirán.
LEAMOS Y MEDITEMOS EN LA PALABRA DE DIOS:
Salmo 12:1-8 NVI
[1] Sálvanos, Señor, que ya no hay gente fiel; entre los seres humanos ya no hay en quien confiar. [2] No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios son aduladores e hipócritas. [3] Corte el Señor todo labio lisonjero y toda lengua jactanciosa [4] que dice: «Venceremos con la lengua; en nuestros labios confiamos. ¿Quién puede dominarnos a nosotros?». [5] «Por la aflicción de los oprimidos y por el gemido del pobre, voy a levantarme», dice el Señor, «y los pondré a salvo de quienes los oprimen». [6] Las palabras del Señor son puras, son como la plata refinada, siete veces purificada en el crisol. [7] Tú, Señor, los protegerás; tú siempre los defenderás de esta gente. [8] Los malvados merodean por todas partes, cuando la vileza es exaltada entre los seres humanos.
Miqueas 7:1-7 NVI
[1] ¡Pobre de mí! Soy como el que recoge frutos de verano y busca lo que sobre en la viña; no hay ningún racimo para comer, ningún higo nuevo que tanto deseo. [2] La gente piadosa ha sido eliminada del país, no queda persona recta. Todos tratan de matar a alguien; unos a otros se tienden redes. [3] Ambas manos son hábiles para hacer el mal; gobernadores y jueces exigen soborno. Los poderosos imponen lo que quieren; todos traman en conjunto. [4] El mejor de ellos es más enmarañado que una zarza; el más recto, más torcido que un espino. Pero ya viene el día de su confusión; ¡ya se acerca el día de tu castigo anunciado por tus centinelas! [5] No creas en tu prójimo ni confíes en tus amigos; cuídate de lo que hablas con la que duerme en tus brazos. [6] El hijo ultraja al padre, la hija se rebela contra la madre, la nuera contra la suegra y los enemigos de cada cual están en su propia familia. [7] Pero yo he puesto mi esperanza en el Señor; yo espero en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará!
Mateo 21:19-21 NVI
[19] Al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no encontró nada más que hojas. —¡Nunca más vuelvas a dar fruto! —le dijo. Y al instante se secó la higuera. [20] Los discípulos se asombraron al ver esto. —¿Cómo es que se secó la higuera tan pronto? —preguntaron ellos. [21] —Les aseguro que si tienen fe y no dudan —respondió Jesús—, no solo harán lo que he hecho con la higuera, sino que podrán decir a este monte: “Quítate de ahí y tírate al mar”, y así se hará.
Mateo 23:2-7 NVI
[2] «Los maestros de la Ley y los fariseos tienen la responsabilidad de interpretar a Moisés. [3] Así que ustedes deben obedecerlos y hacer todo lo que les digan. Pero no hagan lo que hacen ellos, porque no practican lo que predican. [4] Atan cargas pesadas y las ponen sobre la espalda de los demás, pero ellos mismos no están dispuestos a mover ni un dedo para levantarlas. [5] »Todo lo hacen para que la gente los vea: Usan en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en anchas cintas y ponen en sus ropas adornos llamativos. [6] Les encanta el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas. [7] Y les gustan los saludos en las plazas y que la gente los llame “Rabí”.






Comments